BMW i3

BMW se ha preocupado en gran manera por el desarrollo de tecnologías basadas en autos eléctricos. Eso se puede evidenciar en el número de ventas de sus vehículos energizados con motores eléctricos he híbridos en todo el mundo. En Europa, son líderes en ventas de autos eléctricos premium. Pero esto se debe al desarrollo de modelos como el BMW i3. Junto a su hermano, el i8, es la punta de lanza de BMW para liderar este mercado.

Una de las características más sobresalientes de este auto, es su certificación de CO2, única en el mundo. Esto se traduce en que, desde su fabricación, ensamblaje y lanzamiento, hasta su consecuente reciclaje, no se emitió ni se emitirá ninguna partícula de este gas invernadero al ambiente. Esto se debe a que las fábricas de Leipzig, Alemania, y Moses Lake, en Estados Unidos operas enteramente con energía eólica.

El i3 ha sido todo un éxito desde su salida. Cuenta con una línea de carrocería bastante atractiva, y con un lujo acorde a la marca alemana. Pero es su motor el que lo ha hecho famoso y tan apetecible por el público. El BMW i3 es totalmente eléctrico. Cuenta con una batería que transmite potencia a las ruedas traseras, alcanza los 100 km/h en 7.2 segundos.

Características de motor BMW i3

Cabe acotar que este motor fue fabricado exclusivamente para este vehículo, sin tomar algún modelo previo a su concepción. Se alimenta con una batería de 33.2 KWh, llegando a desarrollar una potencia máxima de unos 170 CV, unos 168 caballos de fuerza. Esta batería permite un ciclo continuo de autonomía de 200 kilómetros, en uso cotidiano mixto. Está hecha de iones de litio, y pesa unos 204 Kg. Se ubica debajo del porta equipajes, agregando una gran cantidad de masa en este sitio, dándole un centro de gravedad bastante bajo al vehículo.

El motor eléctrico del BMW i3 permite una velocidad máxima de 150 Km/h. Y para cargar la batería se necesitan 11 horas en enchufes normales caseros. En el caso de los ya muy famosos Wallbox, solo necesita 40 minutos de carga para completar su capacidad. Vale acotar que el BMW i3 no tiene embrague ni caja de cambio. Su potencia no se ve distribuida como un motor a combustión. Esto permite que no se tenga punto muerto entre marchas, que permitan una pérdida de energía en estos segmentos de tiempo.

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